Chichén-Itzá
Esta ciudad sagrada fue uno de los centros más
importantes de la civilización maya en la península del Yucatán. A lo largo de
sus casi mil años de historia, diversos pueblos la fueron marcando con su
impronta. Los mayas y toltecas dejaron inscrita su visión del mundo y el
universo en sus monumentos de piedra y obras de arte. La fusión de las técnicas
de construcción mayas con nuevos elementos procedentes del centro de México
hacen de Chichén-Itzá uno de los ejemplos más importantes de la civilización maya-tolteca
del Yucatán. Entre los edificios que han sobrevivido al paso del tiempo figuran
el Templo de los Guerreros, el Castillo y el observatorio circular conocido por
el nombre de El Caracol.
Su nombre significa “en la boca del pozo de los itzáes”, pueblo maya que llegó a dominar el norte de la península de Yucatán entre los siglos VI y IX. La que es seguramente la ciudad maya más famosa del mundo se ubica a 115 km al este de la ciudad de Mérida, Yucatán.
Fundada en el siglo VI, llegó a ser un importante sitio maya durante el
periodo Postclásico y formó parte de la Liga de Mayapán, la legendaria alianza
de estados mayas de Uxmal, Mayapán y Chichén Itzá, hasta que una guerra civil
provocaba su práctico abandono hacia el siglo X.
La ciudad se estableció junto a cenotes, lo que dio su nombre. Los
cenotes facilitaron la explotación de las aguas subterráneas del área, como el
cenote Xtoloc; aunque también sirvieron a otros fines, como el Cenote Sagrado,
de 60 metros de diámetro y 13 de profundidad, que fue usado para sacrificios.
Del complejo de monumentos y construcciones se destaca El Castillo, o
Templo de Kukulcán, que con sus 30 metros de altura y nueve basamentos
representa el ingenio maya como ninguna otra edificación. Se considera que es
un monumento al tiempo pues en él está representado el calendario maya. El
templo cuenta con una escalinata con 91 escalones en cada uno de sus cuatro
lados que, sumados a la plataforma superior, dan como total los 365 días del
calendario maya. Al atardecer de los dos equinoccios (en marzo y en septiembre)
la incidencia de la luz solar sobre el templo da la apariencia de la sombra de
Kukulkán, que desciende de su templo para fertilizar la tierra. Además, el
Trono del jaguar rojo oculto en el templo, hace brillar las incrustaciones de
jade que simulan sus manchas.
Junto al Castillo, el sitio posee el juego de pelota más grande de
Mesoamérica. En total, el complejo arqueológico cuenta con 13 juegos de pelota,
pero sobresale por sus dimensiones el ubicado a un costado de la gran plaza
norte, que mide 70 metros de ancho y 168 de largo.
Para el siglo X se da el segundo poblamiento de Chichen-Itzá, y el más
importante para los historiadores, correspondió a la migración de guerreros
Toltecas de la meseta mexicana hacia el sur durante el siglo X. Esto dio como
resultado el desplazamiento de la arquitectura de estilo Puuc (el Caracol, el
Recinto de las Monjas) por uno influenciado por los toltecas (el Castillo, el
Templo del Jaguar). Después del siglo XIII ningún monumento mayor parece haber
sido construido en la ciudad y rápidamente cayó en total abandono a mediados
del siglo XV, hasta la excavación de las ruinas en 1841.
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En 2014 se descubrió un cenote debajo de la pirámide El Castillo. El
cuerpo de agua mide 25 metros de diámetro y tiene una profundidad de 20 metros.
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Kukulcán es la adopción maya del vocablo Quetzalcóatl, culto que
comenzó en el siglo X tras la llegada de los toltecas del Altiplano a la zona.
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En 2007 la empresa privada New Open World Co. llevó a cabo un
concurso para elegir las “nuevas siete maravillas del mundo” quedando
seleccionada Chichén Itzá junto a Machu Picchu, el Cristo Redentor, el Coliseo
de Roma, el Taj Mahal, Petra y la Gran Muralla china.






muy interesante
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